foto principalEsta entrada trata de una boda.. una boda como cualquier otra sí, pero no podía pasarla por alto.

El título le viene como anillo al dedo (nunca mejor dicho).

Él, cantante, músico y compositor.. se encargó más que nada del tema técnico, del sonido y de la iluminación.. que no faltara el ritmo!

Ella tenía todo claro.. mentira!. Sólo tenía claro que quería sillas de palillería doradas y que la cena sería en mesas alargadas, como se hacía antaño. Ah sí! Quiso vestirse en la casa señorial de Aníbal González, situada en la propia hacienda. En el resto, ambos se han dejado guiar por la sabiduría y experiencia de todos nosotros en los que incluyo como parte del equipo a #Eventaria donde no sólo doy las gracias porque me prestaron uno de sus “pinganillos”,  sino porque conectamos y la comunicación fue absolutamente perfecta.

El día acompañó lo suficiente como para que a la llegada los asistentes pudieran refrescarse con mojitos, granizadas y gin tonic.. una ceremonia original y emotiva gracias a palabras de un niño muy querido por ellos, una amiga de la infancia, prima, amigos y sobre todo de un padre emocionado y orgulloso a la vez.

Un aperitivo original y distendido, una cena sublime gracias al buen hacer de Alberto Mejías Catering.

Tras un pequeño retoque de maquillaje gracias a Elisa y su equipo de batallas de Mary Kay, los invitados arrasaron en una elegante barra libre a cargo de  Joaquín Jaén. Un sin fin de detalles que hicieron que la pasada noche del 11 de junio de 2016 quedara grabada en la retina de muchos.

Gracias una vez más por confiar en nosotros!!

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